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YCRT y un proyecto que se busca frenar con denuncias de corrupción

Publicado el 13/09/2017  /   Sin comentarios

mineroEsta también es la historia de un pueblo sufrido que luchó años por ser pujante. Inversiones de millones de pesos para que una comunidad tenga su autonomía y no se transforme en un pueblo fantasma, y para que finalmente Santa Cruz ayude a la matriz energética nacional, tan castigada en los últimos años. Frases que tienen un sentido y que fueron parte de un proyecto que no pudo terminarse por decisión del nuevo Gobierno nacional. Ahora, avanzan las denuncias de corrupción, que por supuesto deben ser investigadas. ¿Mientras tanto qué?

Con el título “Río Turbio: una mina convertida en símbolo de carbón”, el diario La Nación publicó un articulo donde se analiza la situación de la mina de los años del kirchnerismo y poco se dice sobre la parálisis actual. En ella se hace una radiografía de la supuesta corrupción la relación con la UTN de Río Gallegos. Desde este portal buscamos siempre dar cuenta de las noticias de la cuenca, pero también defendemos y hemos defendido a YCRT como empresa que permita desarrollar la región. Si la obra quedó sin terminarse fue por una cuestión política y de prioridades políticas del actual Gobierno nacional que considera a todo un número; basta verlo con su políticas a nivel nacional. Esta cuestión no deslegitima todo lo hecho desde que el Estado decidió hacerse cargo del yacimiento y desde que puntualmente Néstor Kirchner buscó darle un sentido de producción energética a la extracción del carbón. Por supuesto, está claro que si existieron casos de corrupción deberá una justicia independiente investigar para llegar a una conclusión.

“La mina no es viable”, había dicho el presidente Macri sentenciando el futuro de todo un pueblo, que tristemente desde diciembre de 2015 lucha por conocer su futuro. No debemos olvidar que en nuestra comunidad viven personas que cada día pelean contra las inclemencias del tiempo, de la distancia y de la falta de federalismo de un país que se llena la boca con la palabra “soberanía” y creen que los límites del país se encuentran en la avenida general Paz. Es verdad también, que los sueldos en la empresa son altos y que generan desbarajustes en la región, pero también es verdad que el costo de vida es muy alto y que los costos de traslado de las mercaderías encarece de forma exponencial el costo de los bienes que se consumen, incluso la energía. Quizás también sea verdad que no se logró conseguir todo el resultado planificado en YCRT, luego de años de trabajo. Pero para ello es necesario que en Buenos Aires se comprenda cabalmente las dificultades con las que se vive en la Patagonia profunda y todas las dificultades que esto conlleva. Algo que no parece querer ocurrir.

Varias veces por semana recorremos la ruta que une Río Gallegos con Río Turbio. Allí están erguidos los cables de alta tensión instalados para que la comunidad esté interconectada a la red federal de energía. Río Turbio fue uno de los territorios en los que el el gobierno anterior destinó más dinero en los últimos años. En 2004 la mina vivió su tragedia más importante: 14 mineros murieron por un incendio en una de las galerías. Néstor Kirchner decidió subsidiar YCRT y se decidió por un viejo proyecto de construir una usina que le diera un sentido energético federal a la Cuenca carbonífera. Y hoy, esa historia es un gran signo de pregunta, en parte porque la actual intervención decidió ajustar al máximo los gastos de la empresa.

Lo que ocurre en YCRT es más de lo mismo de las marchas y contramarchas del Gobierno nacional, que no parece querer hacer pie firme en inversiones que mejoren la vida de la gente. En su momento, Aranguren le había dicho al vicegobernador de la provincia, Pablo González, que el proyecto continuaría tal cual fue diseñado. Obviamente eso no ocurrió. El nuevo gobierno no tiene dudas: que cierren los números sin importar que sea con la gente adentro o con gente afuera.

Lo cierto es que el destino de la empresa marca y marcará la vida de las casi 30.000 personas que viven entre Río Turbio, 28 de Noviembre y Julia Doufour. Nuestra comunidad luchó por tener vida propia y para ello necesitó y aún necesita una inversión para poner en funcionamiento la Mega Usina y poder producir energía, que tanto necesita el país. Por supuesto, desde Patagonia Nexo, creemos que la corrupción deber ser investigada, y no sólo cuando termina un gobierno.

Que no se haya conseguido el destino final, no significa que lo hecho haya sido un saqueo, ni mucho menos que no haya tenido un sentido para los pobladores. La Patagonia es mucho más que turismo y es muy grande. Y para ser atractiva debía tener un proyecto como este, que fuera sustentable y sostenible en el tiempo. Hacia allí se iba. Pero en diciembre de 2015 todo se frenó, y ahora se habla del “corazón negro”, como un proyecto de saqueo y nada más. Una pena.

 

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